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La Psicohistoria vs Argentina


Javier Milei triunfal sobre miles de personas enojadas
La multitud enardecida

Argentina tiene un alma enorme, es uno de los pocos países del mundo que en casi un siglo ha sufrido y disfrutado de todo: ha sido el país más rico del mundo, ha sido la cuna de maravillosos movimientos musicales, en sus pampas han nacido enormes intelectuales y escritores, han cocinado exquisitos manjares para el mundo, en sus barrios han nacido dos dioses futbolísticos y ha ganado la gloria mundialista; pero también ha sido derrotado en una guerra colonialista desequilibrada, ha sufrido ultraizquierdismos, caudillismos, dictaduras, persecuciones ideológicas, asesinatos políticos, terribles masacres de jóvenes, migraciones masivas, inflaciones irreales, empobrecimiento sorprendente, endeudamiento irracional y ahora, como si coleccionara dianas, va por conseguir ser gobernado por ultraderechismos.


Javier Milei, un personaje de caricatura que brota de las entrañas más viscerales del alma argentina, tal como Trump para USA, grita lo más burdo de los miedos, temores y egolatrías argentinas. Con los ojos encendidos de ira, hace catarsis y vomita cuanto sale de su mente patológica en contra de los "zurdos de mierda". ¿Acaso Argentina, desde una enfermedad psíquica, sufre de alucinaciones febriles buscando la curación que no llega, desesperada por limpiar su sangre llena de parásitos, busca una salud inalcanzable enfermándose más?


Javier Milei solo es un síntoma del alma argentina, harta de izquierdismos radicales y de discursos cargados de odio. Un alma harta de sufrir los azotes de la corrupción, la demagogia de una izquierda rancia, podrida, sin futuro, sin fundamentos, y que trata de aferrarse como una garrapata hinchada de tanta sangre a una economía moribunda de tanto populismo tóxico.


Tal como en muchos otros países, nos preguntamos: ¿hay un punto medio? No, para los izquierdistas este artículo sonará ultraderechista, y para los Mileinistas, este artículo sonará como escrito por un "zurdo de mierda".


Isaac Asimov creó en la saga de la "Fundación" un universo imperial dominado por un orden tecnototalitario, regido con mano de hierro por una estirpe genética dictatorial. Ahí nace un científico que crea una disciplina que mezcla las matemáticas, la psicología y la historia, y le llama psicohistoria. Según Asimov, en boca de Hari Seldon, la historia sigue reglas matemáticas que la hacen predecible y, no solo eso: la historia es cíclica. La psique humana, tal como el mito de Sísifo, es incapaz de aprender de sus errores y regresa una y otra vez a crisis que creían superadas.


La Argentina, la gloriosa Argentina, es víctima de un capítulo creado por Asimov. La irrupción del Kirchnerismo infinito y del Mileinismo aterrador son tan ridículos que solo pueden ser definidos como ciencia ficción, y ahí, en los dominios de Asimov, Argentina es víctima de la psicohistoria.


Dentro de ese universo dominado por la Sci-Fi, como un títere de Asimov, Argentina demanda un ultraderechista, tanto que, si no se llamara Javier, probablemente se llamaría Juan. Argentina, como todo el planeta, ha perdido el rumbo; las utopías que alguna vez dieron una pizca de esperanza al ser humano se han desmoronado. ¿Qué le vendes a miles de millones de seres humanos que, desesperados de sentido, solo encuentran promesas vacías? Ante la falta de ideologías y utopias, solo puedes vender las entrañas, no importa si son compulsiones extraídas de nuestra parte más salvaje, de ese terrorífico inconsciente del que tanto alertaba Freud. Milei surge en el cono sur invocando odios, supremacismos, rencores y egoísmos humanos que inocentemente algunos creyeron que habían desaparecido.


Hoy, así como en el fútbol, Argentina está en la gran final por el campeonato mundial de los sinsentidos. Si Trump había tomado liderazgo y las ultraderechas europeas compitieron aguerridamente por pasar a la final, la psicohistoria, con un jugador inesperado, con el caballo negro del caos, un hábil surfista del discurso enfermizo, con goles atrevidos, se coloca en la gran final. ¿Argentina será derrotada y se convertirá en el segundo país de este siglo en ser gobernado por los sentimientos humanos más estúpidos? ¿La psicohistoria superará sus hazañas de antiguo campeón mundial al derrotar a USA con su inolvidable Trump?


Asimov, desde las dimensiones de la creación, teje un capítulo más de la psicohistoria. Si los alemanes en el siglo pasado, con su gran pueblo, eligieron un asesino, ¿por qué los argentinos no elegirían un loco? Los principios de la psicohistoria son claros y dominan la política argentina durante 2023.


Si la psicohistoria gana y confirma sus postulados, ¿se repetirá entonces la terrible guerra, el asesinato irracional, la gente perderá el rumbo por falta de esperanza y el caos mundial reinará próximamente como en la IIWW?


Yo le voy a Argentina, espero que ganen este mundial de la locura y derroten a la psicohistoria, que se levanten como el gran pueblo que son, que busquen elegir un gobernante que ofrezca equilibrios, que abandonen la infancia política buscando esperanzas en políticos malévolos. Que con un inmenso Messi y un Maradona reencarnado derroten a la psicohistoria. Argentina tiene para eso y más.


¡Aguante Diego!

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