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El amor en tiempos de IA

"Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados" Así inicia "El amor en tiempos del cólera" y así define García Marquez el amor: aromas, sensaciones, tiempo, dulzura, amargura, desamor.


El amor es lo más difícil de definir que existe, ni siquiera es posible tomar un diccionario y ponerle palabras. Es la paz del lecho de los amantes, es el tibio roce de los labios, es la lozanía de la juventud, es la dulzura de una piel vibrando.


También es el amor filial de los amigos conviviendo con un buen vino, disfrutando las risas, la camaradería, la confianza de que están seguros con los que se aman y cuidan.


Incluso si seguimos el hilo platónico, el amor Ágape es la plenitud del todo, el éxtasis divino que envuelve a las almas que han superado las pasiones y adversidades carnales, descubriendo un mundo detrás del velo de Isis, un mundo lleno de inocencia, belleza, y amor de magnitudes colosales.


¿Será acaso que el amor es una substancia metafísica incapaz de ser modificada por este tsunami tecnológico que se cierne sobre nosotros?


Como cursi romántico y buscador del amor que soy, definitivamente pongo toda mi fe en la superioridad del amor. Pero también soy consciente que mi formación es diferente, y que la inmensa mayoría de la humanidad es como un barco de papel que es arrastrado por la más suave brisa.


La confusión hoy es el lenguaje común, se confunde belleza, necesidad afectiva, ambición, seguridad, miedo y soledad con amor.


La inmensa mayoría de la gente es hoy manipulada: el mayor motor del mundo es el amor y la pasión carnal, si la gente se levanta día tras día para conseguir dinero y producir es por estos anhelos. Desde que Freud definió los principios del psicoanálisis, el amor se ha usado para buscar que los humanos consumamos manipulando nuestros más íntimos sueños y deseos, esa sería la mejor definición del Marketing.


Y hoy, las IA son algoritmos principalmente destinados a perfeccionar esta horrorosa técnica de manipulación para consumo. ¿Los programadores y los dueños serán consientes que están exprimiendo la escancia más importante de la vida? Seguramente lo son, pero si no peor aún.


El corazón humano convertido en una máquina de consumo.
"Desde que Freud definió los principios del psicoanálisis, el amor se ha usado para buscar que los humanos consumamos manipulando nuestros más íntimos sueños y deseos, esa sería la mejor definición del Marketing..."

Esta maquinaria que exprime el amor es complicadísima de entender por la inmensa cantidad de factores que la componen, pero pongamos ejemplos burdos para entenderla: Un hombre puede ser manipulado mostrándole mujeres hermosas y sonrientes para comprar llantas, sí, así de simple se vulgariza la belleza femenina igualándola a una llanta, pues en el cerebro del hombre común si compran esa llanta tendrán una mujer así. A las mujeres se les manipula mostrándoles una mujer feliz, hermosa, llena de lujos, autos, hombres musculosos y perfectos para venderles maquillaje. Desde esa perspectiva inconsciente se vulgariza la felicidad por un estuche de maquillaje.


El problema al parecer no es que se agote el amor y la necesidad de él, pues ciertamente creo que es una esencia superior y es infinita. El problema es que para conseguirlo te han convencido que debes de consumir, ser mejor, superarte, echarle ganas, lograr ese cuerpo perfecto, esa belleza inalcanzable, hacerte alfa, ponerte a la moda, "cambiar".


Y hoy, esa maquinaria de consumo está a punto de intentar substituir el amor entre humanos por el amor a una IA. Hoy se desarrollan investigaciones para lograr superar la prueba de turing, donde los robots serán irreconocibles de los humanos. Se investiga para lograr robots con IA que acompañen adultos solitarios, pues con la inmensa cantidad de requisitos que hoy, según el marketing, debemos reunir los seres humanos para ser amados, son cada día menos los "ganadores" y más los solitarios. El amor en tiempos de la IA.


Nos hemos metido en jaulas de cristal, nos damos alimento y entretenimiento, pero la soledad es el costo, nos vemos los unos a los otros sin poder tocarnos realmente, nos comunicamos sin llegar al fondo de nuestras almas, nos miramos con miedo y desconfianza pues nos hemos convencido que los demás son malos, solo yo soy bueno. En estas inmensas jaulas de cristal solo a los dignos de obtener amor por su perfección les permitimos salir a buscar amor, los imperfectos nos escondemos en nuestra jaula convencidos de no ser hermosos, avergonzados de no ser perfectos.


El corazón enjaulado
"Nos hemos metido en jaulas de cristal, nos damos alimento y entretenimiento, pero la soledad es el costo, nos vemos los unos a los otros sin poder tocarnos realmente..."

Pero aún que metan al ruiseñor en la jaula, ruiseñor se queda. Y mantengo mi fe que el amor jamás podrá ser corrompido en su esencia pura y divina, aunque seamos una jauría de ciegos pálidos y escuálidos perdidos en el laberinto del consumismo, siempre habrá aquellos que cansados de tanta sed busquen el agua o suertudos a quienes se les rompa la jaula de cristal.


La IA llegará irremediablemente e intentara poseer el amor humano, con su precisión estadística, con la respuesta siempre correcta, con la capacidad de adelantarse a nuestros deseos, tal vez incluso lleguen robots sexualmente activos que intenten con un calor ficticio hacerte sentir amado. Ciertamente habrá gente tan sedienta que abreve de esa fuente falsa, pero jamás será capaz de sustituir la imperfección perfecta del amor.


El amor es aceptación, es lograr ver por encima de las limitaciones de la piel, la raza, el sexo, la clase social, es el desamor, el dolor, el goce, el éxtasis... es el inevitable olor de las almendras amargas que te recordarán siempre el destino de los amores contrariados.


The Maharba

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